Autoridades mexicanas confirmaron este 9 de febrero de 2026 la identidad de tres trabajadores mineros cuyos restos fueron recuperados de una fosa clandestina en la zona serrana del municipio de Concordia, al sur del estado de Sinaloa.
Los cuerpos corresponden a José Ángel Hernández Vélez, Ignacio Aurelio Salazar Flores y José Manuel Castañeda Hernández, tres de los diez empleados de la empresa minera canadiense Vizsla Silver que fueron secuestrados el 23 de enero en el campamento donde laboraban.
El hallazgo de los restos se realizó en una fosa en la comunidad de El Verde, tras varios días de operativos de búsqueda y excavación encabezados por fuerzas federales y estatales.
Las autoridades han trasladado los cuerpos al Servicio Médico Forense (SEMEFO) para completar los análisis periciales correspondientes y continuar con los protocolos de identificación oficial.
Familiares de las víctimas y colectivos de búsqueda han estado a la espera de novedades desde la desaparición de los mineros, quienes fueron sacados por un grupo armado de su lugar de trabajo, según versiones de testigos y reportes iniciales.
Hasta el momento, las autoridades no han ofrecido un reporte detallado sobre cuántos cuerpos más podrían estar en la fosa ni si corresponden a alguno de los otros mineros desaparecidos, mientras los peritajes forenses continúan.
Este caso ha intensificado el debate nacional sobre inseguridad y violencia en zonas rurales, especialmente en áreas donde operan empresas extractivas enfrentadas a la presencia de grupos del crimen organizado.





