Integrantes de comunidades indígenas mayo-yoreme, pescadores, estudiantes, ambientalistas y ciudadanos participaron en una movilización masiva para manifestar su rechazo a la construcción de la planta de amoniaco impulsada por Gas y Petroquímica de Occidente (GPO) en la Bahía de Ohuira, al considerar que el proyecto pone en riesgo un territorio de alto valor ecológico, cultural y espiritual.
Al llegar a las inmediaciones del proyecto industrial, los participantes realizaron una protesta pacífica para exigir la cancelación de la obra y demandar una mayor protección para la bahía.
Para los pueblos mayo-yoreme, la defensa de este espacio va más allá del aspecto ambiental. La Bahía de Ohuira forma parte del Juyya Ania, una concepción ancestral vinculada al mundo natural y espiritual, donde convergen la flora, la fauna y los elementos que forman parte de la cosmovisión indígena.
Durante la jornada, representantes de las comunidades colocaron de manera simbólica una lona con la leyenda “Clausurada” en el perímetro de la construcción y advirtieron que podrían emprender nuevas acciones de protesta si las autoridades no atienden sus demandas.
La movilización también contó con la participación de fariseos mayo-yoreme, quienes acompañaron el recorrido como parte de las expresiones culturales y tradicionales de estos pueblos originarios. Además, una caravana de vehículos con mensajes alusivos a la defensa del ecosistema respaldó la manifestación.
Uno de los momentos más significativos ocurrió cuando una adolescente originaria de Topolobampo dirigió un mensaje a los asistentes, en el que expresó su preocupación por los posibles impactos ambientales del proyecto y llamó a proteger los recursos naturales de la región.
Los organizadores destacaron que la protesta transcurrió de manera pacífica y sin incidentes mayores.
Incluso, líderes indígenas intervinieron para evitar daños a las instalaciones de la empresa, reiterando que su movimiento busca privilegiar el diálogo y la defensa del territorio por vías no violentas.
La manifestación se suma a una serie de acciones emprendidas por comunidades indígenas y organizaciones civiles que mantienen su oposición al proyecto industrial, argumentando que la preservación del patrimonio ambiental y cultural de la Bahía de Ohuira es fundamental para las generaciones presentes y futuras.





