Cientos de miles de personas participaron en manifestaciones en Francia para protestar contra el aumento del costo de vida, el precio de los combustibles y las condiciones de los servicios públicos.
Las cifras variaron según la fuente: el Ministerio del Interior contabilizó 550 mil asistentes en todo el país, mientras que los sindicatos organizadores calcularon 800 mil. En París, las autoridades reportaron 110 mil manifestantes y los convocantes estimaron entre 200 mil y 300 mil.
Las movilizaciones reunieron a estudiantes de preparatoria y universidad, transportistas, personal de salud, docentes, agricultores y otros sectores. Las protestas comenzaron a organizarse en redes sociales durante septiembre y retomaron consignas relacionadas con el movimiento de los chalecos amarillos, surgido en 2018 contra el incremento del precio de los combustibles durante el gobierno de Emmanuel Macron.
Los estudiantes también exigieron más docentes, recursos para las escuelas y cambios en Parcoursup, la plataforma de admisión a las universidades francesas. Sus inconformidades se sumaron a las demandas de trabajadores y otros grupos que cuestionan el costo de vida y las condiciones de los servicios públicos.
La jornada del 17 de octubre coincidió con el aniversario de la represión policial de 1961 contra manifestantes franco-argelinos en París, quienes protestaban contra un toque de queda discriminatorio y respaldaban la independencia de Argelia. Antes de las movilizaciones, las autoridades prohibieron concentraciones en algunas zonas del centro y oeste de la capital y ordenaron el cierre de 25 estaciones del metro.
Durante las manifestaciones se registraron enfrentamientos entre participantes y policías, barricadas incendiadas, daños a comercios y saqueos. Las fuerzas de seguridad realizaron controles preventivos y utilizaron gases lacrimógenos para dispersar grupos. También hubo personas heridas, entre ellas un adolescente golpeado por un agente en París y un manifestante que perdió una mano por la explosión de una granada policial en Saint-Étienne.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, informó de mil 200 detenciones y 150 policías heridos en el conjunto del país. La Fiscalía señaló que el domingo 557 personas permanecían bajo custodia en París, entre ellas 151 menores de edad.
El presidente Emmanuel Macron condenó los saqueos y los daños a establecimientos, respaldó la actuación policial y anunció medidas para apoyar a los comerciantes afectados. También planteó que prefectos y alcaldes puedan prohibir manifestaciones y ofreció abrir un diálogo con estudiantes para atender sus demandas.
Las protestas generaron un nuevo enfrentamiento político entre los partidos franceses. Distintas fuerzas responsabilizaron a La Francia Insumisa, encabezada por Jean-Luc Mélenchon, de contribuir al clima de violencia, mientras que esa organización cuestionó la estrategia de seguridad aplicada por las autoridades.





