Mazatlán se prepara para una posible sequía severa ante la llegada de “La Niña”

El sistema de 13 presas del estado arrancó diciembre con un almacenamiento conjunto de 7 mil 647 millones de metros cúbicos, equivalente al 45% de su capacidad útil. En el sur, Picachos y Santa María mantienen niveles arriba del 90%, pero especialistas advierten que esta disponibilidad puede disminuir rápidamente.

Sandra Guido, directora de Conselva, explicó que una vez que entre en operación el distrito de riego, Mazatlán sólo podrá disponer de una fracción del agua de la presa Picachos, debido a que el 75% del recurso está destinado a uso agrícola.

 Sequía agravada por sobreexplotación y cambio climático

Aunque este año hubo lluvias abundantes en el sur, Mazatlán enfrenta una sobreexplotación histórica de su acuífero, vedado desde hace más de 50 años, y ya no puede depender de ríos como el Quelite, afectados por degradación e intrusión salina.

El río Presidio —principal fuente del municipio— ha perdido 56.6% de su disponibilidad de agua superficial en los últimos 13 años, mientras que su acuífero registra un déficit anual de –22.1 hm³.

A esto se suman los efectos del cambio climático:

  • Temperatura podría aumentar hasta 4.6 °C hacia 2100.

  • La precipitación anual disminuiría 13.4%.

  • La evaporación en presas como Picachos será cada vez mayor.

Vulnerabilidad creciente

Un Estudio de Vulnerabilidad Socioambiental advierte que más de 102 mil habitantes ya viven en zonas expuestas a inundaciones, inestabilidad de laderas y erosión costera.

Para 2030, el crecimiento urbano podría dejar sin cobertura vegetal 21 mil hectáreas, aumentando la exposición de la población a 144 mil personas.

Mazatlán vive una paradoja climática: las lluvias intensas generan inundaciones que colapsan el drenaje, pero el agua útil para consumo y recarga de acuíferos es cada vez menor.

Guido advirtió que “una presa llena no garantiza que no habrá sequía”, por lo que el municipio impulsa el proyecto Mazatlán-Ciudad Esponja, enfocado en retener agua de lluvia y mejorar la recarga de acuíferos.

Organizaciones ambientales y autoridades coinciden en que el municipio debe entrar de inmediato a una etapa de uso racional del agua y planificación hídrica preventiva.

“Debemos cuidar cada gota”, alertan, ante el riesgo de que las lluvias no regresen sino hasta mediados o incluso finales del próximo verano.

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Redacción
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