Las lluvias registradas en los últimos días continúan favoreciendo la recuperación de las principales presas de Sinaloa, que al 14 de septiembre alcanzaron en conjunto un nivel de almacenamiento del 45.5 por ciento de su capacidad de conservación.
De acuerdo con información de la Dirección Técnica del Organismo de Cuenca Pacífico Norte de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), los 11 principales embalses del estado acumulan alrededor de 7 mil 207.3 millones de metros cúbicos de agua.
En un periodo de 24 horas, las presas registraron un incremento de 72.3 millones de metros cúbicos, impulsado por las importantes aportaciones de agua derivadas de las precipitaciones.
El reporte señala que los ingresos a los embalses alcanzaron los 74.6 millones de metros cúbicos, mientras que las extracciones fueron de aproximadamente 2.5 millones de metros cúbicos.
Con este comportamiento, el almacenamiento estatal avanzó medio punto porcentual respecto al día anterior, cuando las presas se encontraban al 45 por ciento y concentraban cerca de 7 mil 134.9 millones de metros cúbicos.
Huites, entre las presas con mayor recuperación
Entre los embalses que han mostrado una recuperación importante destaca la Luis Donaldo Colosio, conocida como Huites, que se aproxima a los 2 mil millones de metros cúbicos almacenados.
También sobresalen los incrementos registrados en la José López Portillo, El Comedero, con 11.7 millones de metros cúbicos adicionales; la Adolfo López Mateos, con 10.9 millones, y la Gustavo Díaz Ordaz, Bacurato, que sumó 9.7 millones de metros cúbicos.
En cuanto a sus niveles de almacenamiento, algunas de las presas presentan porcentajes destacados, entre ellas Santa María, con 92.2 por ciento; Eustaquio Buelna, con 88.6 por ciento; Aurelio Benassini Vizcaíno, con 84.1 por ciento; Sanalona, con 68.1 por ciento, y Huites, con 62.3 por ciento.
Por su parte, Picachos reporta un nivel superior al 100 por ciento, al ubicarse en 101.3 por ciento de su capacidad de conservación.
La evolución de los almacenamientos representa un panorama favorable para la disponibilidad de agua en Sinaloa, particularmente después de las precipitaciones que han dejado importantes aportaciones a los principales sistemas de almacenamiento del estado.





